Encuentro con Sensei

San José, 27 de junio de 1996. En horas de la tarde, finalizada la audiencia con el primer mandatario de Costa Rica en ese momento, José María Figueres Olsen, el presidente de la SGI, Dr. Daisaku Ikeda, se dirigió a las afueras de la ciudad capital, donde lo aguardaban los miembros costarricenses para celebrar su primera visita a dicho país.

Al llegar al sitio del encuentro, los miembros, muchos de los cuales habían cubierto largas distancias para estar presentes, le dieron una efusiva bienvenida. El señor Ikeda respondió con un cálido recibimiento de los miembros con palabras de sincero agradecimiento. Dijo: "Por favor lleven una existencia inmejorable como ciudadanos de Costa Rica. Construyan hogares cálidos y maravillosos. Sean individuos que se ganen el cariño y merezcan el respeto de todas las personas. Y, como hijos del Buda, por favor tracen una vida coronada de victoria y felicidad insuperable". Asimismo expresó su gran cariño y respeto por este país, cuyo espíritu de paz constituye un ejemplo para el mundo entero.

El presidente Ikeda y la señora Kaneko posaron para una foto conmemorativa con los miembros, acompañados por el Director General de la SGI, Eiichi Wada, y la Responsable de la División de Damas de la SGI, Eiko Akiyama. A continuación tuvo lugar una recepción durante la cual los miembros hicieron gala de cantos y bailes folklóricos.

En medio de una atmósfera familiar, la División Juvenil Femenina presentó bailes típicos, la División de Damas nos deleitó con un Coro dirigido por el Sr. Luis Kreysa y todos los miembros cantaron la canción "Linda Costa Rica". El señor Ikeda respondió con un aplauso entusiasta a los números presentados por los participantes y agradeció a cada uno de ellos esta cálida ofrenda del corazón.

El señor Ikeda dedicó el siguiente poema waka a los miembros para conmemorar esta ocasión.

En este suelo costarricense
también innumerables son
los "Amigos emergidos de la tierra"...
¡Para ellos mis mejores augurios,
de una vida pletórica de eternidad,
dicha, verdadero yo y pureza!